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Recuerdos que matan
"Una casita blanca permanece en mi memoria. Con esta casita blanca sueño todas las noches .... "
Suena una canción.
Una sensación extraña recorre el cuerpo. ¿Dolor, temor o simplemente un escalofrío?
La piel se asusta, y el cuerpo se encoge.
".... Tú, jovencita, no llores. No estés tan triste, pues se acerca el anhelado verano y con él, yo volveré. Una garrafa de vino, un pedazo de asado, es lo que las jóvenes les regalan a sus soldados. Cuando desfilan los soldados, las jóvenes abren sus puertas y sus ventanas"
Es la canción de Simón Srebnik (sobreviviente del holocausto). No tiene ningún valor (como canción). Pero sí, supone un recuerdo estremecedor. Un recuerdo que se abre con testimonios imborrables y aterradores, que penetran en el oído y no dejan escapar. La confesión de uno y de otro, ¿cuál es más triste? ¿cuál es peor?
Conversaciones. ¿Qué hay mejor que una conversación?
Confesiones. Diálogo. Traducción.
Un tren (de la muerte). Un camino (de destrucción). Pasos y pasos (que llevan al exterminio).
Historias sin nombre, y a la vez, con muchos. Historias individuales, pero que arrastran miles. Narraciones escalofriantes.
Imágenes que recorren un lugar odiado, que atemoriza (y a la vez, ¿a quién no le gusta verlos? ¿por qué somos tan morbosos?) Edificios atroces que gritan de miedo y de angustia, son estos edificios los últimos sitios (del exterminio) donde perdura el sufrimiento.
Hechos abominables que atragantan,y levantan en sueños (pesadillas) a personas que todavía hoy recuerdan lo que vieron, lo que oyeron y lo que sintieron.
Lágrimas. Y más lágrimas. No eran ficticias. Relatos. Lágrimas, y más lágrimas. No eran ficticias. Relatos. Lágrimas. Llorar, y no de emoción. Llorar de terror, de angustia. Llorar por hechos que vienen de nuevo a la memoria.
¿Es la memoria el peor enemigo del hombre?
Dromedario 
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