Esta película presenta en mi humilde opinión los extremos que tanto irritan al espectador que no comulga con las películas asiáticas que no son de acción: bellos planos e interpretaciones serenas, desarrollo pausado/lento de la historia, pocos diálogos y música enfática y reiterativa.
Aquí la directora/actriz protagonista desarrolla la novela de Zweig y abusa sobretodo en la primera media hora de la voz en off, hasta extremos insospechados. La cosa remonta pero yo que no he leído el libro creo que la historia tiene poca chicha, y el sacrificio que ella hace es tan absurdo como innecesario.
Destaco: Interpretaciones, ambientación y belleza de Jinglei.
Cateo: Banda sonora (repetitiva y enfática hasta el tuétano), ligera lentitud.
spoiler:
Por muy romántica que sea la protagonista, cuesta un mundo creer que no le cante las cuarenta al no reconocerla en el segundo "encamamiento"... Esta abnegación sin sentido ni necesidad resulta casi pueril con los ojos de un espectador de hoy día.