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Aquí acaba la saga
En vista del bodrio que nos quieren colar Spielberg y Lucas en forma de la cuarta entrega de la saga, para mí, y seguramente que para muchos otros también, las aventuras de Indy acaban en el Cañón de la Media Luna, en el Templo del Grial.
He leído por aquí alguna justificación de porqué resulta aceptable "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" y es simplemente que si la búsqueda del Grial y el Arca es ya algo paranormal, los sucesos que se narran en aquélla son tan coherentes como las aventuras anteriores.
Pero no. Nada más lejos de la realidad. No se pueden comparar los tesoros de judíos y cristianos, que al final existieron, aparte del misticismo que se les haya querido dar, y el tesoro de turno que Indy busca en un templo inca de Perú, donde por cierto hablan en maya, lengua del Yucatán. Resulta hasta ofensivo decir que el cáliz de Cristo y todo lo que le rodea es igual que la vulgar invención de unos guionistas desaforados.
La aventura de Indiana Jones en pos del Grial resulta apasionante, llena de, como dice el título de otra película, "sentido y sensibilidad". Enfrente no tiene a una panda de agentes soviéticos creados sin demasiado esmero, sino a los nazis y al mismísimo Hitler, que por cierto no se parece en nada al de verdad, recreando de algún modo la búsqueda real del grial que los alemanes llevaron a cabo durante el III Reich.
El film es emocionante y fiel a la saga, desde la genial introducción con el joven Indy a la cabeza, hasta las mismas pruebas de la cámara del Grial, donde Indiana Jones lleva a cabo la más gloriosa de sus hazañas. La participación de Sean Connery, por su parte, es el matiz que distingue a la película de "En busca del arca perdida", también de nazis y reliquias religiosas, y la música, cómo no, evocadora y fascinante.
ruben 
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