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¡Torrente es el 'number one'! ¡Sí señor, el número uno!
Si se valen los 'guilty pleasures' (i.e. películas malas que irónicamente resultan muy buenas), la trilogía de 'Torrente' debería encabezar dicha lista. Desde los mejores días de Jim Carrey, nadie me había hecho reír tanto a carcajadas como este genial gordo de Santiago Segura interpretando a este grotesco personaje 'de culto': un vicioso, inculto, pelado, racista, huevón, egoísta, derechista, libidinoso, machista, transa, putero, mentiroso, cutre y duro policía que encarna en si los 7 pecados capitales de una manera tan hilarante que no da cabida a términos medios: o lo amas o lo odias, no hay más. Además, le brinda esperanzas a cuanto 'cara de idiota' hay por ahí, para hacer el 'casting' del nuevo 'Chico Torrente' en la cuarta entrega, ¡ja, ja, ja! ¡Viva el Fary! ¡Viva el Aleti! ¡Viva España! ¡Viva Torrente!
Lo bueno: La idea y caracterización de Santiago Segura.
Lo malo: ¡Torrente! ¿Por qué eres tan mala gente?
Y lo feo: El hecho de que, querámoslo o no, todos llevamos un Torrente por dentro, ¡ja, ja, ja!
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Torrente aporta a nuestra querida lengua española un cierto número de frases que ya son clásicas en el cine hispano parlante, sobresaliendo la más famosa: "¿Nos hacemos unas pajillas? ... ¡Pero sin mariconadas, eh!" ¡Ja, ja, ja!
Verselius 
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