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Porque detestamos al hombre blandengue
Por eso amamos a Rocky, el paradigma del macho ibérico aunque con más pelo y pasaporte yankee, un hombre para el cual el fracaso no es una opción.
El punto más destacable y humano de este enorme film, la soledad del ser, su insoportable levedad, su continua búsqueda y sempiterna lucha contra el peor enemigo que existe: uno mismo. Rocky es un incomprendido, un solitario, un ser que nada tiene que ver con el hombre blandengue, ese hombre del carrito del niño, de la bolsa de la compra... yo lo detesto. Lo respeto, como hacía el Fary (me pongo en pie), pero el hombre tiene que saber estar en su sitio como hace Rambo y, qué duda cabe, la mujer también. Porque la mujer tiene esos derechos y más que debería tener, que la vida sin la mujer, como diría el Fary (me pongo de nuevo en pie), no tiene sentido.
¡Vamos, Rocky, vive los sueños de quien no tiene lo que hay que tener para ser como tú! ¡Se libre, Rocky!
Doctor Glucosport 
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