Election, esa gran película, gusta por su mensaje ácido, corrosivo, hiriente ... y podría seguir acumulando adjetivos hasta el hartazgo.
Sideways; Sideways nos cuenta la vida de una persona de clase media alta (aunque dudo que el personaje se considerase a sí mismo como tal) de los Estados Unidos, en la crisis "entre-divorcios". Entre el divorcio de la persona con la que te casaste porque podías y tocaba(ese, sobre los 30s), y el divorcio de aquella persona a la que elegiste con cabeza pero no soportó la idea de mudarse por trabajo, de tener un hijo, a tu madre enferma, etc ... (Y ese sobre los 40s)
Es el tipo de protagonista en el que se podría reconocer, entre otros, un crítico de cine o, sobre todo, alguien "del mundillo" (al fín y al cabo, el "artista" que no es profesor tiene un bar, una discoteca, una inmobiliaria ... o cualquier otra forma más estable de ganarse la vida). A´sí que es normal que cuente con las simpatías del mundo del cine, y de parte del público al que le cuentan una historia que podría ser la suya, y con final, al menos en parte -ver el spoiler-, "feliz"
spoiler:
Final feliz porque el contrapunto del protagonista no es su amigo, sino su rival: El golfo, brutote y guapo, que al final resulta ser un amargado impotente en todo salvo en la cama. Ése es el triunfo final del protagonista -y, por tanto, de todo intelectual que "no moja" porque "busca el amor"-, ver que, dentro de los modelos de fracaso, el de el guapo-brutote-superficial, el eterno enemigo, es mucho peor.
Los dos coleguillas, el golfo y el bueno; el golfo finalmente paga por sus pecados y vive frustrado, pero para el bueno, al final, aún hay esperanza.
Pues vale, es "uno de los nuestros", pero eso no basta para hacer pasar a la película del nivel de "versión elegante de American Pie". Por ese tono "clase alta",probablemente bien estudiado por un departamento de marketing, y conseguido gracias a la metáfora del vino, consigue ser pasable, en lugar de floja. Poco más.