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Una de las mejores películas que he visto (Stevie Wonder)
Normalmente, envío una crítica justo después de haber visto una película; pero en esta ocasión, acabé tan tarde de verla y tenía tanto sueño, que preferí dejarlo para la tarde siguiente. Me ha costado verdadero esfuerzo recordar algunas de las imágenes que durante noventa minutos pasaron por delante de mis retinas mientras veía esta cosita de Walter Hill. A medida que recupero títulos de mi videoteca o de esa bendita e inagotable fuente que es la Red, me voy dando cuenta de que, con gran probabilidad, buena parte de las peores películas de la breve historia del cine se hicieron a finales de los setenta y principios de los ochenta, justo el momento en que se produjo ésta. Estos Warriors no son más que una descafeinada, por no decir hilarante recreación del nada gracioso problema que representaban por aquella época las bandas urbanas violentas de Nueva York o tantas otras ciudades. Estas tribus de delincuentes de todo pelaje son presentadas aquí como una especie de caricatura estético folclórica que resulta de lo más pintoresco. La propia indumentaria de alguna de estas tribus mueve a la risa, cuando no al espeluzno. Compárese, por ejemplo, con Bad Boys, película casi contemporánea a ésta, que ha envejecido mucho mejor; y no digamos con la interesante, aunque sobrevalorada, "Ciudad de Dios". Por lo demás, el guión no tiene ni pies ni cabeza, entre otras cosas porque la historia que se plantea, al margen de los dos minutos iniciales, es del todo descerebrada. Los personajes están muy mal construidos, y ni siquiera las escenas de acción o violencia se resuelven con un mínimo de talento. No me extraña que a James Remar le saliera un hijo serial killer. Una birria más de uno de los directores más sobrevalorados de todos los tiempos, cuyo mayor mérito fue un intento de rescatar el western clásico perpetrando ese descomunal fiasco llamado “Forajidos de leyenda”.
SHINBONENINÁ 
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