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"Yippi kai yai..."
Todo un clásico del cine de acción, y dentro de este género, una película perfecta, una obra maestra.
Supuso un cambio en el cine de acción de la época (las imitaciones son incontables), por la espectacularidad de sus escenas, pero sobre todo porque el film nos presentaba a un héroe diferente, muy distinto a los fortachones estilo Stallone o Scwarzenneger. Mclane es un héroe mucho más humano, que llora y ríe, como los demás mortales, que se carga a todos los malos y salva a la chica, sí, pero eso después de que le hayan partido varios dientes, le hayan roto algunas costillas, se clave montones de pedazos de cristal en sus pies descalzos, y acabe con su inseparable camisa de tirantilla manchada de sangre, y aún así, todavía tendrá tiempo de fumarse un pitillo y echar una última carcajada. Un John Mclane que siempre tendrá la cara del emblemático Bruce Willis, un Bruce Willis que siempre le deberá su actual fama a este personaje, y una película que siempre permanecera en la retina de los amantes del cine de acción, e incluso del cine en general, creo yo.
Memorable la escena final cuando el chofer le dice a Mclane: "si así celebran la Navidad aquí, yo no me pierdo el Año Nuevo".
davinsuper 
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