Un hombre menudo y apocado camina sin ser visto, con las palmas desnudas sobre los escombros. La lluvia le golpea. La suciedad del río le induce a contemplar el esplendor de la naturaleza derrotada. Es todo dignidad. Respira en medio de un silencio que no existe.
Una mujer dibuja su perfil entre las calles. El aire es gris y deslucido. En la penumbra de un ruidoso mediodía, la máscara del rostro no descansa. Su paso es elegante. Quiso entregar la vida junto al mar, rescindir un contrato, contemplar sin trabas el Yangtsé.
Ciento setenta y cinco metros de profundidad. Un éxodo de un millón doscientas mil personas. Mil ochocientos veinte kilovatios/hora de tristeza.
spoiler:
- Detonaciones.
- La lámina del agua, que oculta las ciudades sumergidas.
- Un teléfono móvil. Otro. Y otro.
- La conversación entre Sanming y su mujer.
- El encuentro de Shen Hong y su marido.
- La tímida esperanza.
"Vine a [Fengjie] porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo."