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Sacha, eres grande, pero haztelo mirar
Pocas películas cuentan con la ventaja de Bruno, es decir, sabes exactamente qué vas a ver. Por que, no se engañe nadie, decir Bruno es como decir Borat 2. El esquema es parecido, y el ritmo, aunque menos uniforme, también.
En esta ocasión, Sacha Baron Cohen opta por criticar en especial la superficialidad del mundo de la moda, el espectáculo y la homosexualidad forzadamente cool, pero le da estopa a toooodo el mundo. El personaje es distinto, pero la base es la misma, y hay, como en Borat, chistes fáciles y locura rebuscadas hasta el punto del desquicio.
La pelicula no decepciona en mi opinión, aunque si bien tiene algunos puntazos más sonados que los de Borat en general la película es más irregular. El personaje de Bruno está menos definido que el periodista kazajo, y la verdad es que parte de la sorpresa ya no está; sin embargo, aunque algunas escenas resultan más forzadas, otras son sorprendentemente espontáneas, no solo rayanas en lo esperpento, sino que se sumergen de lleno en éste.
En mi humilde opinión es una maravilla así como lo fue su predecesora, aunque para verla hace falta estómago, tolerancia a la sal gruesa y ninguna perspectiva. Es como se disfruta más.
Muy grande
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Tiene delito que de toda la personajada que pasa por la obra, tan sólo uno de los Cletus que acompañan a Bruno a cazar sea capaz de devolverle las respuestas más coherentes, lógicas y rápidas de la película.
Amra 
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