Después de ver esta película en el cine me veo en la obligación de decir antes de nada, que me resultó desconcertantemente entretenida. La verdad es que con el cartel no me esperaba nada más, pero sí bastante menos. El argumento es del todo estrafalario y como siempre lleno de estereotipos hasta el final: dos desconocidos que pasan por un momento dificil se emborrachan y se casan en Las Vegas; como además les toca un premio de 3 millones de dólares, deberán de convivir seis meses para obtener el divorcio sin perderlo.
En cuanto a personajes, como siempre uno es el típico vividor bonachón y la otra es una una supercorredora de bolsa obsesionada con la perfección, creados a medida de sus protagonistas y hasta me atrevería a decir que con alevosía para ellos, destacando Cameron Diaz con su sonrisa profident. Sus amigos son dos salidos (si, uno para él y una para ella y así no perdemos la costumbre...) que harán lo imposible para ayudarles a arruinar la vida al otro cónyuge.
Pese a todo lo delirante y repetitivo que pueda resultar esto, lo cierto es que sigue funcionando: te ríes con sus chistes fáciles, te enredas en una trama que ya sabes de antemano como va a acabar y descubres que debajo de ellos hasta había seres humanos con problemas que aportan moraleja. Y por ser buena la moraleja y por haber conseguido que me riese tontamente olvidándome de mis problemas la subo del 4 que merecía en un principio al 6. Y que Viva Las Vegas!! (suena a americanada eh? jejej)
spoiler:
La moraleja es que es importante ser uno mismo y no lo que los demás esperen de ti. A más de uno nos viene genial recordarlo de vez en cuando...