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Por fin un western como Dios manda, que trata a los indios con respeto
Siento mucho estar en desacuerdo con la gente a la que le gustan aquellos westerns clásicos tan vomitivamente estereotipados en los que, la verdad sea dicha, los blancos siempre eran los héroes, los "buenos" y los "civilizados", mientras que los indios eran poco más que trogloditas (en el peor sentido de la palabra), malísimos, atacando a los blancos a troche y moche (ah, siempre se les olvidaba mencionar en esas películas que los blancos habían llegado a América a dar por culo, habían expulsado brutalmente a los indios de sus territorios, los habían denigrado, pisoteado su dignidad y reducido a la condición de bestias. Poquilla cosa). Ah, ¿y por qué coño los indios siempre hablaban con infinitivos? ¿Alguien se lo explica?: "Jau. Mí ser Toro Sentado y creer que tú, hombre blanco, ser capullo porque siempre ponerme en películas hablando como gilipollas."
Por fin, Kevin Costner nos regaló un western en condiciones, que nos muestra por una condenada vez el punto de vista de los maltratados indios y, de paso, nos hizo pasar unas horas fascinantes mientras aprendíamos el valor del respeto, la tolerancia, la veneración a la naturaleza y a considerar, por fin, quiénes eran más civilizados.
Tengo poco que objetar a esta estupenda obra cinematográfica repleta de lirismo, un canto a la naturaleza y a la paz. Si acaso, a veces se hace un poco lenta en su desarrollo, pero ésas son las únicas pegas que le encuentro. Ah, y también coincido con Pablo Kurt. ¿Es que un blanco no podía enamorarse de una india? Eso raya un poco y me hace reflexionar si no persistirán todavía ciertos prejuicios en la película, pese a su loable intento de superarlos en gran medida.
Uno de los mejores westerns que se han filmado.
Vivoleyendo 
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