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PARA PODER JUGAR BIEN ES NECESARIO APRENDER
La vida es un juego. El más grandioso, el más poderoso y el más significativo que se pueda jugar. Pero, como en cualquier juego, hay que estar preparado para poder jugarlo, de lo contrario, improvisarás siempre y, ya sabes que, en toda improvisación, hay un alto grado de riesgo y que son demasiadas las probabilidades de que uno pierda.
Para que pudiéramos jugar bien el juego, se nos potenció con cualidades básicas: Una mente con una ilimitada capacidad de memoria. Un espíritu dotado de voluntad para hacer realidad cualquier propósito. Y un corazón habilitado para dar amor, sentimiento con el cual se puede alcanzar todo lo bueno del mundo.
Y el universo ha sido preparado, de tal manera, que todo se reacomode acorde con los reclamos o las necesidades que tenga el proceso de cada uno.
Nada es casual. Todo es causal. Y las personas que cada día llegan a tu vida, son exactamente las que necesitas para tu crecimiento y desarrollo. Tú eliges, si con cada una eres fuente de luz o fuente de oscuridad, si eres débil o te muestras seguro. Y acorde con lo que elijas dar y con lo que decidas ser, será la calidad de lo que luego recibas y el estado emocional con el que luego te sientas. Así pues, cada uno responde por su vida.
“EL JUEGO DEL AMOR” es un filme que ilustra a plenitud estas premisas. El director Robert Benton, consigue un cabal ejercicio acerca de los significados, las trampas, las potencialidades y las consecuencias que acarrea el juego del amor, según sea la habilidad con la que cada uno juegue.
Y queda aquí, para que seamos privilegiados testigos, un precioso retrato de un grupo humano, cálido y sincero, generoso y confundido, parecido a nosotros, y a veces, con más luz que nosotros.
Los diálogos son cristalinos, maduros, bellamente descifrados. Y, en lo que a mi respecta, pude sentir que todas esas cosas también van conmigo, y me sentí conectado con Harry, con Bradley, con Oscar y David… y hasta con la fuerza de aquellas magníficas mujeres que luchan por poder ser.
En cada situación surgen lecciones relevantes: Si sólo te interesas en ti, el resultado final es que te quedarás sin el otro. Sólo hay una forma de que no se sepa lo que haces: No haciéndolo. Cuando algo tiene que suceder, todo se reencajará para que suceda. Si no das lo mejor de ti en cada relación, serás solo un punto de transición hacia algo mucho mejor…
“EL JUEGO DEL AMOR” es un filme edificante. Una historia de hondo significado. Gratas actuaciones, bella fotografía, una sutil música y emociones muy humanas... todo confluye para que tengamos, ante nosotros, un filme inolvidable.
Luis Guillermo Cardona 
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