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Sed de poder
Normalmente, a la sombra de grandes producciones aparecen películas, con presupuestos más modestos, que si no tocan exactamente el mismo tema, lo hacen con algún tema paralelo. Meses después del estreno (y gran despliegue) de la segunda parte de las andanzas de la reina Elizabeth, el director Justin Chadwick se descuelga con esta historia basada en la vida de su padre Enrique VIII. El film se inicia en el momento en que la primera mujer del rey (interpretado por Eric Bana), Catalina de Aragón (Anna Torrent en un breve pero intenso papel) sufre un aborto lo que hace que el rey,en su deseo de tener un heredero empiece a replantearse muchas cosas acerca de la política matrimonial.
En este contexto, uno de los personajes más cercanos al monarca, Justin Chadwick planea aumentar su influencia en la corte a costa de la belleza de su sobrina Ana Bolena (Natalie Portman), sin embargo, las cosas no saldrán como están planeadas y será Maria (Scarlett Johansson) la que conquiste el corazón del rey. Chadwick centra el film principalmente en las relaciones entre la familia Bolena y el rey. Del resto de asuntos de estado no aparece nada, por lo que podríamos decir que se trata de una historia que sucede entre bastidores, en las antesalas del reino (y en sus camas) pero que tendrá relevancia histórica. Aunque sugerir que por conseguir acostarse con una mujer, por hermosa que sea, el rey sea capaz de romper con la iglesia católica es un tanto exagerado, no me parece exagerado el tratamiento que tiene el sexo en este film.
El sexo como arma política de primer orden es uno de los mensajes que nos transmite el film, en manos de unos personajes muy ambiciosos, como un padre que no duda en usar a sus hijas para ascender socialmente, o la propia Ana que finalmente aprende a usar sus artes para llegar a lo más alto. La única que se salva es María, la que quizás se mueve por sentimientos más puros como el amor. Es una lástima que no hayan sido más realistas con la figura de Enrique VIII, ya que pretender acostarse con un tipo gordo y rechoncho hubiera reforzado aún más si cabe la imagen de ambición que subyace debajo del film, una ambición que no respeta ni a la familia.
En lugar de eso, el director nos muestra a un estilizado Eric Bana en la piel del rey, y a las "chicas Bolena", aprovechando bien las dosificadas y tórridas imágenes en las que participan ambas. Al estar el film al servicio del trío protagonista, el film pierde mucha de la mordiente y de los alicientes iniciales, y solo la adecuada duración del mismo consigue evitar su naufragio total.
manulynk 
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