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Ayatollah, no me toques la pirola...
Fantástica demostración de que en la animación no todo se acaba en Pixar o en el Animé. Persépolis, además de ser una delicia estética, es una gran patada en el culo de los regímenes totalitarios (aquí le toca recibir a los Chiitas iraníes, pero es extrapolable a cualquier tiempo y lugar) y en definitiva a todos los que niegan la libertad y la esencia humana. Es un repaso autobiográfico a los últimos 30 años de historia de Irán, en el que se mezcla la ternura, la rabia y el horror con un buen gusto bastante llamativo. En definitiva, dibujos animados para adultos que nadie con un mínimo de sensibilidad debería perderse.
Tio Penthal 
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