Lo más triste no es que tenga un oscar al mejor guión original...
Ni que su presencia dejase a otras que lo merecían mucho más fuera de las nominaciones...
Ni que todas las actuaciones excepto la de Ellen Page provoquen vergüenza ajena...
Ni que los padres reaccionen de un modo tan superhappy y comprensivo porque son la ostia de modernos...
Ni que se diga por ahí que la estética es una pasada porque refleja el mundillo bloguero y colorista de una chica rebelde... (“Yo soy la Juani” también lo conseguía con el ambientillo bakaluzo, reggaetoneano y tuningiano. Se la consideró algo peor que mierda de hurón. Será que los poligoneros, a diferencia de los emos y otras especies salidas de la MTV e internet, no caen muy bien debido a que no se les puede embutir una idea romántica de fondo)
Ni que el “muy inteligente humor” tenga sus momentos más álgidos en escenas como en la que Juno vomita en un jarrón.
No.
spoiler:
Lo más triste es que una cinta tan mediocre llegue a lo más alto por sacar unas Converse All Star, citar genios del terror italiano y reivindicar el punk del 77.
Y que toda la película huela a demagogia barata porque es bien sabido que quienes más y mejor juzgan este tipo de filmes no son precisamente aquellos que poseen todos los discos de Bustamante...
Y que tenga ese punto de adolescente guayón que yo no sé a vosotros, pero a mí me incita a sacar el bate que guardo en el armario...
Y que sin la parafernalia fanzinera y rockdeluxiana estaríamos ante otra laxita comedia en la que una idiota se queda preñada...
Bah, prefiero “Casi 300”. Me parece más sincera y menos pretenciosa.