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Un amor entre dos culturas
La quinta película en 36 años del director tejano Terrence Malick, quien divide las opiniones en cuanto a la aceptación de sus obras.
Ésta no es una película que cuente demasiado, sino que se dedica a mostrarnos las formas de un lenguaje cinematográfico bastante excéntrico, donde se le da mucha preponderancia a la música, a los paisajes naturales, a la fotografía, al vestuario y a la estética en general.
Todo ello tiene un precio, y es el de descuidar la historia en sí, Malick termina extendiéndose en relatos poéticos, en aventuras atestadas de lirismo, en escenas interminables que apenas presentan diálogos. Deja que la imagen sea quien narre, junto a una voz en off que irá aclarando algunos sentimientos como para que el espectador pueda ir apropiándose a duras penas del eje temático que da vida al filme.
No quisiera con este comentario decir que no es meritorio lo de este director, porque se nota un sello personal muy propio que no es común de ver en filmes contemporáneos, es decir, Malick tiene una metodología muy propia, cercana al cine de autor. Pero es indudable que no estamos acostumbrados a cintas como éstas, donde tenemos que adaptarnos a sus formas para poder sobrellevar el ritmo de las circunstancias relatadas.
Desde la trama, nos encontramos con un relato sencillo, sin complicaciones, sólo que a un ritmo muy lento, donde se dialoga muy poco, y en donde lo verdaderamente importante radica en la forma de contar esta aventura más que en los hechos en sí.
La película se centra en la relación entre el capitán inglés John Smith (Colin Farrel) y una nativa de Virginia, a la cual conocemos como Pocahontas (interpretada por una alemana desconocida de apenas 15 años llamada Q'orianka Kilcher, quien sólo tuviera un fugaz paso por el filme "El Grich" de Ron Howard), aunque Malick no la nombre de esa manera en todo el desarrollo del filme.
Si bien podría considerarse como el centro temático del filme, el director no le da la suficiente consistencia a la relación y los personajes no tienen un desarrollo acorde a las necesidades del filme. Dicho en otras palabras, nos quedamos con ganas de adentrarnos más en dicha relación, sólo que el filme no lo permite, ya que se diluye en otros tópicos antes mencionados.
En definitivas, una película demasiado extensa, a la cual debemos prestar mucha atención a cómo la cuentan más que a qué cuentan.
A prestar mucha atención a la banda sonora de James Horner, basada en la utilización del piano. Disfrutable por cierto.
Betomovies 
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