Película atmosférica, a caballo (o unicornio) entre la ciencia ficción y el cine negro. Fascinante.
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1) Versión inicial vs. Director's cut
Ridley Scott propone tres cambios sustanciales:
- Suprime la voz en off explicativa, dejando que el espectador aporte sus neuronas y emociones. Algo que siempre se agradece.
- Inserta la secuencia onírica del unicornio. Un ensueño que nos mueve, junto a Deckard (Harrison Ford), a cuestionar la propia identidad del policía caza-androides.
- Elimina el tibio happy end impuesto por la productora.
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2) Director's cut vs. The Final Cut
- Digitalización: detalles y matices (el fuego, los iris, los cristales...). La imagen gana en nitidez.
- La banda sonora, mezclada de nuevo, es espectacular.
- Se añade una escena (prescindible) de bailarinas orientalizadas.
Una puesta de largo para celebrar el 25º cumpleaños de Blade Runner.
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3) Atmósfera
Vangelis, Hopper (Nighthawks). La tiniebla sonora y visual.
Un futuro envilecido.
Un mundo subterráneo y exterior, en el que el aire libre está viciado.
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spoiler:
4) La identidad del antihéroe
Cuando Deckard se escurre de la viga, Roy (Rutger Hauer) lo agarra del brazo y grita "Kinship!" (parentesco, lazo de sangre). Curiosamente, no aparece la palabra ni su traducción en los subtítulos.
¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que Deckard pueda ser un replicante?
- En el libro de Philip K. Dick, no lo es.
- En la versión inicial de la película, en ningún momento se sugiere que pudiera serlo.
- Harrison Ford asume el papel de un policía con graves problemas de conciencia pero su personaje nunca es inhumano. En palabras de Nietzsche, yo diría que es humano, demasiado humano. Me aventuro a pensar que el propio actor descarta en su interpretación la hipótesis de que Deckard sea un replicante. ¿En qué me baso? En nada. Pura especulación de mi magín. Aunque es sabido que la sintonía entre el actor y el director distó de ser modélica.
Y...
- Ahí está la ensoñación del unicornio, con trazas de ser un sueño recurrente del blade runner. Las fotos, los recuerdos.
- La figurita dejada por Gaff (Edward James Olmos) en el apartamento da a entender que conoce los secretos más íntimos de Deckard. ¿Cómo es posible, si apenas lo ha tratado? ¿Ha consultado acaso los archivos que contienen el misterio de su identidad?
Tal y como queda todo en la versión definitiva, no albergo dudas acerca de que Scott quiere decirnos que Deckard sí es un replicante.
El "Kinship!" agónico de Roy tampoco admite polisemias.
Otra cosa es que eso encaje en la impresión que nos produce el personaje.
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5) Longevidad
El quid de la cuestión ya está en ‘La Celestina’: Nadie es tan anciano que no pueda vivir un día más ni tan joven que no pueda morir mañana.
¿A qué tanto preocuparnos por el plazo si nada es perdurable?
Quiero pensar que ahí está el mensaje de la cinta.
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¡Ah, y también en la belleza intemporal de Daryl Hannah!