|
Redactado a medias
Interesante y crudo trabajo de denuncia de Brian de Palma, que con un estilo de falso documental pretende acercarnos a lo que han sido -y son- las tripas de una guerra maldita: la de Irak.
Si bien es de agradecer la búsqueda de un modo original de crear realismo documental, intentando situar diferentes observadores internos a los hechos que se suceden, no es menos cierto que fracasa en el intento. Y aunque algunas de las ideas están bien ejecutadas, esa variedad de obervadores -cámaras de vigilancia, soldados grabando en vídeo, una cámara oculta en un casco, imágenes en páginas web de Internet, etc...- termina por resultar forzada y poco natural, dejando precisamente la impresión contraria a lo que pretendía: un realismo creíble.
El desarrollo del guión cuenta además con una serie de clichés tratados demasiado tópicamente para mostrarnos lo que ya nos han contado en decenas de películas de Vietnam o del mismo género con secuencias y diálogos parecidos. La representación de los abusos de los soldados está mostrada de forma demasiado típica a estas alturas de la historia del cine. Y aunque la primera parte en el puesto de control sí se dota de nueva savia y se recrea con cada plano, luego decae para llegar a un final que, aun intentando explotar la nauseabunda condición de personajes a los que la guerra ha hecho perder el norte de los escrúpulos y la humanidad, no termina de cuajar sin poder evitar lo artificioso de las escenas.
Sólo las desgarradoras fotografías tomadas de verdad en el conflicto iraquí y mostradas al final de la película, comunican y conmueven más al espectador que el resto del metraje. Es por esto que Brian de Palma nos deja, pese a las buenas intenciones e ideas de desarrollo, un poco a medias.
Pedro 
|