A lo que el muchacho contestaba, "Como deseeis".
"La princesa prometida" es uno de los claros ejemplos de pequeña joya que con el paso del tiempo se convierte en obra de culto adorada por todos aquellos que de pequeños disfrutamos con su sencillez, y que aún hoy nos enamora con su buen gusto. Un cuento atemporal como los de antes, de gigantes, luchas, princesas y... ¡amor verdadero!
Presentada y caracterizada su escenografía como un encantador cuento en el que al fin pocos son los malvados de verdad y los que lo son lo son de veras (maniqueísta si, pero es un cuento para niños) es de fácil visión, con escenas míticas y personajes legendarios como André el Gigante o Iñigo Montoya con su tormentosa historia.
No se hace pesaba en ningún momento y tiene ese encanto de las películas de antaño que tan difícil es encontrar en las producciones de hoy en día siendo no solamente una película altamente recomendable para niños, sino disfrutable en general para todos los públicos.
"Me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir..."
spoiler:
De pelos como escarpías es la escena en que ante el malvado de los seis dedos, repite la frase con la que firmo la crítica una y otra vez, un momento antológico en el cine de la infancia de muchos.