En el cine de Tarkovsky reina la lentitud, la impresionante fotografía y los argumentos metafísicos con una poesía visual fuera de lo común en la mayoria de cineastas. En el caso de esta película, su primer largometraje, están estas virtudes presentes, pero en menor medida que en obras como Stalker o Sacrificio. Sin embargo, cuenta con detalles no típicos en sus films posteriores como por ejemplo ese tinte de denuncia acerca de la guerra.
Pero si por algo hay que resaltar a esta notable película, sería, en mi opinión, por la magnífica interpretación de Nikolai Burlyayev metiendose en la piel de ese niño al que la guerra le ha pegado un guantazo y lo ha convertido en un pequeño hombre, que tiene que buscarse la vida entre las líneas enemigas y la miseria. Sinceramente me parece una de las mejores actuaciones, sino la mejor, que he visto por parte de un niño/a en una producción cinematográfica; ya que la mayoría de veces, es difícil encontrar a chico que trasmita credibilidad y de veracidad a lo que interpreta.
spoiler:
La escena final, en la que sale correteando por la playa es de una belleza sobrecogedora.