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La novia de Frankenstein, clavadita.
Inquietante historia que nos acerca a la fragilidad del ser humano, en su afán de ser humano, y que ni un correcto guión, ni otra gran actuación de Glen Close (la auténtica novia de Frankenstein), ni el resto del plantel, con el siempre atractivo de ver Michael Douglas, logran convertir en algo más que mero entretenimiento a ratos y pastel no apto para diabéticos a otros ratos.
La peli pierde toda la intensidad y las intenciones de convertirse en referencia del género en varios bochornosos momentos, y voy a citar dos: en la segunda cita vemos a la pareja, que sufre la atracción fatal, correteando y saltando por el parque, jugando a pasarse una pelotita, en plan quarterback, acompañados de un perrín, como si fuesen un par de recién casados o dos tortolitos preadolescentes, o un par de gilipollas, que es a lo que más se aproximan a juzgar por las bromitas que se gastan para despedir la tarde. Este plan no cuadra nada, es intragable.
El otro lo dejo para el spoiler.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Segundo: Amazing la capacidad de Glen Close para resurgir de sus cenizas en la bañera, madre mia, esto es como caer en una casilla de esas... divida su puntuación entre 2. Sin comentarios.
Un 6 por la nostalgia.
SBarrettt 
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