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Pués yo los abrí
Desde luego acertó Amenábar con el título. Yo desde luego abrí los ojos: es indudable que Amenábar tiene talento, pero también es un tramposo. El tan alabado final sorpresivo del que se jacta ser autor, ya lo conociamos de, por ejemplo, Desafio Total o Dark City. Pues bien, si además de no partir de una idea original, comienzas una película con un ritmo excelente, una atmosfera inquietante, y unas posibilidades a explorar de lo más interesantes (las relaciones humanas, la vanidad, la frustración...); cuando a partir de la media hora empiezas a cansar con tanto rizo del rizo, vueltas sobre la misma situación (un buen truco, es muy fácil desubicar al espectador con continuos cambios de punto de vista, y funciona a la hora de deslumbrarlo haciendo creer que es un argumento muy ingenioso) y efectos estéticos (eso si es cierto, algunas imagenes, diálogos y situaciones son de gran belleza {"¿Que es para tí la felicidad?" o la Gran Via desertica}); cuando poco a poco empiezas a ceder todo el protagonismo a la intriga, renunciando a desarrollar esos personajes y conflictos; cuando el final, como dije, es decepcionante y poco original; cuando después de un inicio magistral haces eso, pues consigues que tus espectadores (por lo menos uno), entusiasmados por las buenas críticas y lo que prometia un buen debut en el cine como fue Tesis, acaben abriendo los ojos y pensando que hay muchos otros directores jovenes con talento en este país que no disponen de tanto despliegue de medios para demostrarlo.
Y lo peor es comprobar que, cuando se decide a hacer cine de verdad, sin trampas, con una historia que profundiza en los temas que introduce (hablo lógicamente de la estupenda Mar Adentro), en realidad el tío si que es genial como realizador. Espero que siga apostando, como este último caso, por hacer buen cine y no pirotécnia cinematográfica, sería talento desaprovechado. Mantendremos los ojos abiertos ante sus próximos proyectos.
nahuiozomatl 
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