|
Seis mujeres, seis historias que confluyen en un salón de belleza
Atención a esta dulce delicia, porque en ella la directora, guionista y actriz libanesa Nadine Labaki se revela como una de las grandes sorpresas del pasado año. Y lo hace por la puerta grande, con una película absolutamente inolvidable que agita el corazón hasta derretirlo, como ese caramelo fundido que las esteticistas libanesas utilizan como método de depilación.
Adentrándose en el universo femenino que concierne a seis mujeres de Beirut, Labaki da forma a un pastel sabroso de sabor duradero, con su punto justo de azúcar y el ligero amargor picante y exótico del jengibre, pleno de un cromatismo que entra con suavidad por la vista, aromas sugeridos que despiertan una sensación agradable en el paladar y en el estómago, y servido con una música de fondo que parece lamento, caricia, pena, consuelo y esperanza.
Con el salón de belleza como punto de confluencia, un trozo de vida de cada una de estas vibrantes y reales féminas se va sirviendo como plato fuerte. Tres de ellas, esteticistas del salón. Las otras tres, vecinas y/o habituales del local. Entre clientas que esperan su turno para ser atendidas, las charlas, cotilleos y discusiones, y las chicas que peinan, realizan cortes de pelo, tiñen, hacen la manicura y la pedicura y depilan, cada jornada va mostrando pedazos de existencia que se asemejan sospechosamente a la de tantas otras. Pero vivida por cada mujer de forma única e irrepetible. Comportamientos y sentimientos tan reconocibles y comunes, y sin embargo únicos como única es cada protagonista. Cada una viste su propia historia con un atuendo exclusivo y especial.
La cámara se desliza con una sensibilidad reverente y amorosa, captando los juegos de luces y sombras, la predominancia de los tonos cálidos y aterciopelados, la textura de los cabellos, del cutis y de la piel, y el regalo de unos rostros que lo expresan casi todo con sus juegos de miradas. Se recrea en esa inefable esencia femenina que impregna cada fotograma, envolviendo a los observadores en un aura de etérea sensualidad y sutil hechizo.
El ajetreo cotidiano entre sueños, frustraciones, ilusiones, temores, autoengaños y el consuelo de saberse unidas, de contar unas con otras para desahogarse, ayudarse, llorar y reír juntas. Una corriente eléctrica de afecto circula entre ellas, estridente, consoladora, hilarante e irrompible.
Amores frustrantes y sin futuro con un hombre casado, una novia atemorizada ante su inminente boda, una chica homosexual para la que el salón de estética es un paraíso por cuyas puertas entra de vez en cuando una bella aparición por la que se siente fuertemente atraída; el temor a la vejez y a la pérdida de la hermosura de un ama de casa separada que se empeña en conservar una juventud que se escabulle; y dos hermanas ancianas, una de ellas senil, que tan sólo se tienen la una a la otra.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Seis argumentos reunidos en un conjunto vital que cautiva, subyuga y emociona utilizando los registros más deliciosos, recurriendo a la armonía de la sencillez y de lo que toca hondo dentro de las almas de gente como cualquiera que puebla nuestros barrios.
Vivoleyendo 
|