Me extraña que no haya ninguna crítica o comentario sobre esta monumental película de Albertina Carri, la cual cuento dentro de mis 100 films preferidos, desde el momento en que acabé de verla (y ya voy por la tercera vez, creo).
En la crítica con "spoiler" me tomé el trabajito de analizar, con algunos riesgos, la película. Pero adelanto: Los rubios no es el documental sobre una posible película; una película sobre una película (como así pudiera parecer); o un simple documental. En Los rubios, la directora Albertina Carri se atreve a ir más allá de lo estéticamente establecido como cine de ficción y documental: filma un película en base a elementos reales (y fuertes, como ser nada más ni nada menos que la desaparición de personas físicas en la última dictadura militar argentina) y estos elementos son transformados en una película que parece documental, y que no la es, pero que a su vez ejerce la documentación. Una de las últimas joyitas del cine argentino independiente.
spoiler:
“Todo está guardado en la memoria / sueño de la vida y de la historia”, reza una canción de León Gieco. Y puede aplicarse a la película “Los rubios” de Albertina Carri, donde a partir de la memoria y el recuerdo de sus padres, asesinados por los militares de la última dictadura argentina, nos relata su historia. Al momento de la desaparición, Albertina, la más chica de tres hermanas, contaba tan sólo con tres años de edad. Es entonces cuando emprende la larga travesía de reconstruir su pasado; un pasado lleno de ausencias, marcado por la vaguedad y lo difuso de los recuerdos.
En este contexto, se puede ubicar a “Los rubios”. Frente a la imposibilidad de la propia Albertina Carri por recordar a sus padres, recurre a elementos externos: testimonios de ex compañeros, vecinos, fotos y hasta libros. Allí, Albertina obtiene una multiplicidad de voces que la ayudan a la conformación de su identidad perdida (nos referimos a la que nunca tuvo). Y si hablamos en términos fílmicos, pareciera que todo esto nos conduce en forma directa a la zona del documental. Sin embargo, la película de Albertina un "documental" puro: existe, además, un particular enfoque en la ficción. La ficción se presenta del mismo modo que el documental, y la película adquiere un dualismo expresado a veces por la actriz Analía Couceyro que representa a Albertina, y por la propia Albertina. Este desdoblamiento de una persona en dos, se produce hasta el punto en que la actriz se presenta (“mi nombre es Analía Couceyro, soy actriz, y en esta película represento a Albertina Carri”), dialoga con una militante ex compañera de sus padres, recorre el centro clandestino donde estuvieron en cautiverio los Carri, etcétera. Así, la película raya, por un lado, el documental, y por otro, la ficción.
Otro rasgo fundamental es la utilización de muñecos "Playmobiles" para representar simbólicamente los años felices de la familia Carri, y las voces en off en base a los pensamientos de Albertina (dichos todos por la actriz). Asimismo, la inclusión de pelucas rubias que se colocan Albertina y los demás integrantes de su equipo (también actúan los camarógrafos, asistente de dirección) como forma de configurar su pasado. Porque ya no estamos hablando de una memoria lineal, verdadera y única: sino que toda la película está atravesada por la búsqueda de Albertina de tratar de hallar su propia memoria, verdadera y única. La memoria, por lo tanto, no es expuesta sino que se la enfrenta. Su historia es la no-historia; la historia que crea a partir de discursos ajenos. Sucede que Albertina a partir de estos elementos que le son dados realiza la re-construcción de su identidad. Es su visión, su punto de vista el que prevalece, y no el relato de la vida de sus padres.