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Un documental cargado de espontáneas ficciones
Es posible que Italia sea el país ideal para confundir la realidad con la ficción, así lo demuestran sus magistrales comedias populares de los 50, 60 y 70, hoy prácticamente perdido aquel espíritu transgresor desde el propio corazón de su vida cotidiana. Hasta esta maravilla en la que Scola recorre la ciudad haciendo brotar una galería de personajes entre interesantes y apasionantes, con unos diálogos y unas situaciones propios de grandes guionistas.
Una gozada que divierte y emociona sin perder nunca el ritmo in crescendo propio de las grandes obras.
horacio 
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