Fatih Akin juega con una serie de historias de unos personajes ligados entre sí, pero que en realidad comparten y tienen mucho más en común de lo que llegan a saber. La película es, en cierto sentido muy inocente dada la valentía de los personajes arriesgándose como lo hacen en sus vidas. Pero es precisamente éste el llamamiento de Akin, el de luchar por lo que uno realmente desea. Mi reticiencia viendo "Al otro lado"era la gran cantidad de temas que llega a tocar sin dar la sensación de asentarse y profundizar en uno. Sin embargo, poco a poco uno se da cuenta que sí se está asentando, que todo gira entorno a los deseos y sueños de cada uno de los personajes, de sus luchas y de su reconciliación consigo mismo.
El otro lado, es a veces Alemania, a veces Turquía. El director no entra en polémicas ni conflictos derivados de la inmigración (aunque irremediablemente se muestran), sino que se sirve de este fenómeno como recurso para contextualizar las falsas expectativas de esperanza y de felicidad que se generan. El desengaño de un sueño, porque en realidad no lo era o porque ya se ha agotado.
Con un ritmo adecuado, una narración con saltos de tiempo y un lenguaje sobrio, combinando planos estáticos con algunos largos travellings, la película resulta amena, agradable y consigue estirarte del hilo hasta el final.
spoiler:
Da la casualidad que cada uno de los principales personajes encuentra en Turquía su verdadera razón de ser. Desde Nejat, que vuelve a su país para hacerse cargo de una librería en Istambul, y dejar su labor de profesor de literatura en Hamburgo, a Lotte, que deja sus estudios para ir a buscar a su novia Ayten, o el caso de la madre de Lotte. Akin pretende romper con la idea de que Europa es la esperanza y la felicidad, en este caso para los turcos. El sitio de la felicidad lo fijamos nosotros, no lo fija lo que está preconcebido, y del mismo modo el libretero alemán vuelve a su país.