|
Crónica de una noche
Hay momentos, por absurdos que parezcan, en uno tiene momentos de, llamemosle, iluminación. Ayer noche tuve uno de ellos. Salí de marcha a una fiesta privada, aquello era un hervidero de drogas, alcohol y tensión sexual flotando en el aire. No llevaba ni cinco minutos cuando ya iba colocado, bueno, más que eso, la verdad es que ya iba ciego. De ahí no podía salir nada bueno, solo balbuceos inconexos sobre mujeres, y sexo. Y entre tan profunda conversación pues más birras y más hierba.
La noche llegaba a su fín y yo empezaba a entrar en un estado cercano a lobotomía, cuando paso algo similar a lo que yo llamaría efecto magdalena de Proust, solo que no tan trascendente. Fué el momento en que vi una china (de mi porro) incandescente en el parquet de la casa. Entonces desperté, me dí cuenta que estaba cayendo en abismos desconocidos, que me estaba conviertendo en una especie de Shawn Ryder, pero con la desgracia de no tener discos publicados. Quién en su sano juicio haría una crónica sentimental de mi vida? Quién asumiría el rol de Tony Wilson? Quién se encargaría de ponerle voz en off a mis sensaciones? No lo sabía, pero cobré consciencia de que con esa china, lo que en realidad se estaba quemando eran los mejores años de mi vida, mi juventud y lo peor, es que sentía que no había hecho nada de provecho todavía, sentía que estaba ya, en tiempo de descuento.
Ah, por cierto, la película, obra maestra.
LennyNero 
|