|
En las sobremesas de los domingos...
... de allá por los años noventa, recuerdo que nos esparcíamos sin excepción varios de mis primos y servidor enfrente de la tele. La señal de reunión era un agudísimo grito que profería la poderosa garganta de mi tía y que sonaba a algo así como "¡¡Venga chiquillos, que están empezando los periquitoooos!!"; era entonces cuando como ratoncillos buscando su trozo de Bollicao, nos despegábamos por acto reflejo de la Mega Drive, y correteábamos a toda velocidad por los pasillos para coger el mejor sitio en el salón.
Y es que ese día a partir de las tres de la tarde el mando del televisor era nuestro, eso era así; estaba negociado... ¿Y qué veíamos?. Pues cuando no eran dibujos animados, apostábamos por las películas de sobremesa. Y no se crean que por entonces ponían tantos dramones de estos de "Atrapada y Enferma", "Secuestrada y Lesbiana" o chorradas por el estilo, que va... por entonces la chavalería teníamos para elegir entre cosillas como E.T., Solo en Casa, Indiana Jones, Chicos Monsters, Las Tortugas Ninja, o cosas así; que algunas tienen evidentemente más calidad que las otras, ya, ya... pero que nos las tragábamos igualmente...
Pues dentro de esos clásicos de sobremesa, la saga de Loca Academia De Policía juega un papel primordial. Una vez sonaba la famosa cancioncita ya sabíamos que hasta pasadas dos horas a nosotros no nos movían de allí ni a cañonazos. Así que mientras veíamos con la panza llena de lentejas a estos locos aspirantes a policía, disfrutábamos como cerditos revolcándose en su mierda. Y es que a todos nos encantaba oír los sonidos que el cadete Jones hacía para reírse del teniente Harris; flipábamos al ver lo zumbao que Tackleberry estaba por las armas, o nos descojonábamos con las gamberradas del chulito de Muhoney y el gag de la ostra azul.
Bueno vale... hasta ahora ha estado a los mandos del teclado la nostalgia, lo confieso; pero prometo que tampoco os voy a vender la moto en esta crítica, me libre yo de eso... pues soy consciente que aunque para mí la saga tenga casi condición de mito freak, en una crítica hay que tratar de ser más objetivo. Pues bien; nostalgia aparte os puedo definir esta cinta como una comedia con un humor sencillo y directo, donde los protagonistas indiscutibles además de los personajes son los gags. No se esperen ni chistes rebuscados ni situaciones inteligentes, esperen mejor escenas delirantes y absurdas, gags visuales, y alguna teta que otra y saldrán más contentos al terminar los títulos de crédito.
Y es que; si bien cuando jugábamos al Street Fighter y alguno se escogía a Ryu y el otro a Honda, sabíamos quien iba a ganar; podríamos decir que si en esta película se enfrentasen pretensiones y entretenimiento también ganaría siempre el mismo; pues cuando la única pretensión de la película es entretener está claro el resultado.
Que te guste o no depende de con quién juegues y si eso es para tí un conflicto.
Nota nostálgica, un 9; nota "objetiva", un 6 justito.
Disfrútenla.
HEIFER 
|