Prodigiosamente escrita e interpretada por un reparto muy bien conjuntado (el trabajo de María Galiana en el papel de la madre produce asombro y profunda admiración; tardaremos en ver algo igual).
A pesar del feísmo obligado de la localización y la historia, la película se convierte en maravillosa y profundamente humana, por la enorme sensibilidad de su director, el debutante Benito Zambrano.
Hay secuencias y diálogos entre los personajes que encogen el corazón (literalmente) y provocan el nudo en la garganta a cualquiera que se tenga por un ser humano, y por tanto, con sentimientos, pero de los de verdad, que aquí no estamos ante un pastelito al servicio de gente como Robin Williams y su cine para espectadores simples que se creen buenos por ver engendros como Patch Addams, Jack, y demás basura cinematográfica.
Quizás la mejor película española de la década de los 90.
spoiler:
Estoy seguro de que si hubiera sido producida cualquier otro año hubiera sido la representante española en los Oscars y lo hubiera ganado. Tuvo la mala suerte de coincidir ese año con Almodóvar y su 'Todo sobre mi madre'. Pero 'Solas' es todavía mejor.