Sencilla, tranquila, documentaminimalista... Caben todas las metaforas, pues lo simple siempre es más propenso a la sugerencia. . Es larga, cansina. Contar una historia casi en tiempo real no lo considero un acierto. El arte de narrar es otra cosa. Este director, y otros iraníes, son muy dados al metalenguaje: que no, que esto no es verdad, que esto es una película y mira cuantas cosas nos han pasado haciéndola, ¿te lo habías creído?
spoiler:
Eso de que nadie quiera subir con él al coche te hace pensar que lo que busca es un chapero, pero hoy nos sale el Ahmadineyad en la Universidad de Columbia entre críticas y aplausos con eso de que: "Nosotros no tenemos homosexuales como en EEUU".
Lo que menos necesita un suicida es un enterrador, digo yo. Igual hubiera sido más inquietante si pide a los demás que lo maten, que lo que le falta es valor para dar ese paso.