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Nervios a flor de piel.
Sin necesidad de explicar cómo ni porqué, esta cinta nos hace sufrír las desventuras de media docena de personajes encerrados en un cubo abarrotado de trampas, a cual más cruel. Y de verdad que uno lo pasa mal viéndolos sudar tinta.
Lo más interesante, para mí, es la bonita metáfora sobre la sociedad (no la actual, sino todas): para avanzar hay que cooperar todos, sin tener en cuenta cuales sean las habilidades del individuo. Pero siempre habrá un gilipollas con ganas de mandar, que acabará jodiendo la marrana.
Recomendable, y con vehemencia.
Kingo 
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