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Lo culto y lo popular
Es raro: como en las novelas de Manuel Puig, la segunda película de este nuevo gran director argentino Esteban Sapir, La antena, se mueve, como su ópera primera Picado fino, entre lo culto y lo popular. Primero, como se dijo por ahí, por el aire a cómic en el que está inmersa el film entero; y segundo, porque no es una película para cualquiera. No cualquiera puede soportar la primera media hora, o la cinta entera. Y esto no quiere decir que La antena sea "densa", "pesada" o demás adjetivos calificativos; sucede que no es una película convencional, hay tantísimos elementos fantásticos (ya con saber que es muda, filmada en blanco y negro puede darnos una pauta). Pero además de eso, el director no sólo hace actuar a los actores y actrices: también trabajan las palabras en la pantalla, actúa la música, la escenografía, todo en fin. Por otro lado, La antena es una historia sencillísima, casi de fotonovela, de radioteatro o folletín. Pero que esta historia, si no hubiese recurrido a los recursos que utiliza no sería lo que es: un objeto de culto, una maravillosa película popular.
La antena es una de esas pequeñas joyas que encontramos cada cuatro o cinco años,
y que su efecto dura toda la vida. Imperdible en mi opinión.
Rimbaud
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