Se trata de una película sin pretensiones, poco exigente y que consigue el objetivo de hacer pasar un buen rato. Es más que correcta.
La irrupción de los tres hermanos es memorable, sus sobreactuaciones y la energía que desprenden están a la misma altura que un Newman que muestra su versión más canalla. Atractivo, como siempre. Hay escenas que por sí mismas están por encima de la propia trama.
Celebro haberla revisado después de tanto tiempo y la recomiendo firmemente. A menudo las comedias deportivas son decepcionantes y echan para atrás. Este no es el caso
spoiler:
Hay que tomar distancia respecto a las posibles críticas por exceso de violencia; seguro que no es una película políticamente correcta. Pagar cien dólares por pegar a un jugador contrario sólo tiene gracia si se toma esa prudente distancia. Es ficción al fin y al cabo.