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Y otro buen día para mí.
Deliciosa comedia de corte clásico, con dos actrices en estado de gracia y música excepcional, como es habitual en ambientaciones anteriores a los 50. La historia es la misma de siempre, provista de situaciones atropelladas, intercaladas con diálogos ya conocidos, más no por ello faltos de encanto, que vienen a redondear un dulce de testura apetitosa y presentado como mandan los cánones.
A los cinco minutos de visionado, sabremos subliminalmente lo que vamos a recibir y obviamente, dependiendo de nuestra calaña interna, intuiremos sin temor a equivocarnos, si debemos escapar de este postre o quedarnos a disfrutar relamiéndonos, como ha sido mi caso.
Forma un círculo perfecto y eso es bueno, aunque esta misma curvatura obsesiva, provoca tambien la imposibilidad de sobresalir.
mikinervio 
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