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El preludio de una saga.
Para empezar, Jumper cumple con su objetivo: entretener al personal.
Digamos que Jumper tiene varios aciertos en su planteamiento: es bastante original, algo nada desdeñable en los tiempos que corren si echamos un ojo crítico a la cartelera. No se para a explicar demasiado lo que acontece, otro acierto si se tiene en cuenta que la trama de toda la cinta quiere evitar, salte lo que salte, que el espectador reflexione sobre lo que está pasando. Y, finalmente, que dura lo suficiente como para hacerse corta y dejar con un ligero sabor a nuevo.
La trama echa mano de un chaval (el joven Anakin Skywalker, para los frikis) que tiene el poder (bastante atractivo, por cierto) de "saltar" de un lugar a otro, donde sea y cuando quiera. Partiendo de este hecho, la película nos introduce unos cuantos personajes más para entrar en faena (pero sin ánimo de complicar la película, oye). Tenemos al malote de turno, interpretado por el competente Samuel "King of Cool" L. Jackson, que logra un villano ciertamente adecuado para la cinta, cuyo único objetivo es acabar con todo "Jumper" saltimbanqui que pille. Vemos también a la ingenua chica y joven amor del prota y, finalmente, a un solitario, malhumorado e irónico aliado de nuestro "prota" al más puro estilo Marvel (mención expresa en la película).
A partir de aquí, una historia muy normalita que se nutre de, y esto es así, las muchas posibilidades que le da su idea de partida y unas cuantas escenas de acción. Eso sí, en aras de abrir la veda a una secuela (con la ocurrencia les da para 3, mínimo), el final de la trama puede resultar un tanto simplón.
Pliskin 
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