Una ternura de película. Sí, porque es uruguaya, un país humilde, sencillo y entrañable. Porque los personajes son queribles, aún en su hosquedad y tristeza infinita; viven apenas, sepultados bajo una rutina muy pocas veces tan bien retratada como en este film. Porque uno quisiera que les vaya mejor, que algo les pase para que sus vidas cambien aunque sea un poquito. Pero nada.. los tipos se aferran a eso que tienen. Salvo Marta, que algo tiene para decir en el final..
Una historia que es una perlita. Sólo para almas sensibles.
spoiler:
Las mejores escenas: el comienzo, con la puesta en marcha del viejo auto del protagonista y el viaje de todos los días hasta la humilde fábrica de medias, mientras amanece y se anuncian los títulos de la peli. La rutina granítica de la apertura diaria del negocio. Y el único exabrupto que se permite Don Jacobo en todo el transcurso de la historia: una gran puteada en la cancha, mientras ve perder otra vez al equipo de sus amores, el modestísimo Tanque Sisley, que así se llama en realidad el pequeño club montevideano.