Primero, lo peor: que el cine español tenga que recurrir siempre a tres temas, ya sea de manera independiente o mezclándolos, a saber: el sexo, la denuncia social y la guerra civil.
Luego, las malas: fatales las actuaciones, peor el desarrollo de la historia, sectario el punto de vista (y sesgado). Vicente Aranda se centra en los "demonios nacionales" para hacer una película que en ocasiones llega a insultar a la Historia.
Ahora, lo bueno, lo poquito que se salva: la recreación del clima revolucionario que siguió en muchas ciudades españolas al golpe del 18 de julio de 1936. Casi todos los historiadores (de izquierdas o derechas) coinciden en que se perdieron horas preciosas en el lado gubernamental en lugar de tomar decisiones acertadas. También está conseguido el armamento que aparece, el vestuario, las conversaciones de trinchera a trinchera y la banda sonora.
spoiler:
¿Dónde van los anarquistas de la CNT-FAI con una bandera republicana? ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Es que la Historia puede ser menospreciada con tal de que el resultado cumpla el efecto propagandista deseado?