Una de las mejores películas del año. Se trata de un espléndido ejercicio de naturalismo en cine, una demostración de cómo la emoción y la sustancia que conlleva una historia contada en formato cine puede expresarse mediante recursos implícitos y casi inexistentes. Excelente.
spoiler:
Cabe preguntarse, en primer lugar, quién es verdaderamente el niño que se plantea en el título de la peli. Ese es Bruno, un hombre experimentador consigo mismo que supera esa infancia al final de la peli, cuando se da cuenta de que esa acción hacia si mismo de que ha hecho gala durante toda la peli, y además esa mentalidad tan primaria ("No te preocupes. Haremos otro. Mira cuánto dinero"), ha sido la causa de todas sus desgracias. Y a partir de la reconciliación con Sonia, en la comisaría, entra en su etapa madura. Todo ello filmado con una especie de naturalismo en el que no sólo el realismo extremo tiene cabida, sinó también la emoción y lo espiritual, siempre en conexión con cómo las cosas perjudican a cada uno.