Historia entretenida. Sin risas, pero con muchas escenas de sonrisa.
Bill Murray hace muy bien el trabajo para el que le contrataron. Aguantando con brillantez planos larguísimos, planos en silencio, primerísimos planos, planos de perfil, planos de frente, todos con su cara en común, acaparando tres cuartas partes del metraje. Con esa cara que sin mover ni un músculo dice mucho más que otras haciendo muecas.
¿Final curiosamente abierto? Tristemente cerrado.
spoiler:
Se agradece que en ocasiones no dejen el final explicado y repasado por si quedaba alguna duda. Aunque haya gente que sienta desasosiego al ver los créditos finales sin que el protagonista haya desenmascarado y clamado al cielo siete veces quien es el asesino. En estos casos no hay finales absurdos, insulsos o estúpidos como he leído, sino que la gente se crea finales absurdos, insulsos o estúpidos. Demos una vuelta más y creemos un final digno de la película. Aunque en este caso para mi el final está más que cerrado: no hay hijo. Por desgracia para el señor Johnston.
Podemos disfrutar la evolución del personaje asustado y desganado con la idea de tener un hijo, hacia el señor Johnston al que haber tenido un hijo era la única solución que le hubiera vuelto a poner luz en su vida. Después de haber conocido a sus cinco viejas amigas, se da cuenta de que cada una es algo de lo que él podría haber llegado a ser. Por una parte se siente vacío de no haber formado parte de ninguno de esos destinos, pero por otra no se siente motivado por ninguno de ellos. Y disfrutaría más uniéndose al del desfile de jovencitas que van apareciendo en la pantalla. Pero esto le deja más vacío aún. Llegando al clímax de este desasosiego cuando visita la tumba de una de sus amigas. A partir de ese momento empieza a buscar la salida, encontrando hijos donde no los hay. Tristemente no los hay.