Un niño del todo tierno y zalamero con un hombre muy reticente pero encantador, una música de un tal Morricone, que pareciera que estuviera desfalleciendo entre pianos y violines meláncolicos. Una historia de amor, ante todo.
Un homenaje al cine, o tal vez un monumento; un recuerdo de lo que fue para los hombres de años atrás, la inclusión de la voz y el color a la pantalla grande. Dos horas y media, en que el vaivén de la película te tiene entre lágrimas, risas, incertidumbres, y alegrías. Un regalo para el alma, es todo un premio para los ojos y los oídos, después de esta película es difícil no pensar en la sensatez de los sentimientos.
spoiler:
Cuando Toto desea tan fervientemente ver las películas. Hermosa escena.