Como documental, no tiene misterio ninguno: una cámara fija, Fernán Gómez soltando sus ocurrencias y pequeños flashbacks intercalados que nos muestran las distintas edades y trabajos del protagonista. Sin embargo, el experimento resulta altamente entretenido y pedagógico, y uno desea que hubiese durado unos minutillos más. Y es que el 90% de lo que dice este señor me parece muy correcto, muy acertado.
spoiler:
Genial la parrafada sobre qué es lo único que le gusta de las mujeres: la belleza. ¿Cultura? ¿Inteligencia? ¿Sentido del humor? Para eso están las bibliotecarias, las maestras, las humoristas...