|
Blaxploitation's not dead?
La antesala.
Denzel Washington es un padrazo en sus películas, un buen americano, podría decirse que casi es blanco. Aquí el espectador ha de creerle en su faceta de despiadado y cruel mafioso, asesino y narco. Para ello, Ridley nos lo presenta quemando a un hombre y llenándole de plomo mientras arde.
Género.
En principio la película tiene los ingredientes perfectos para ser degustada por empalmaos: drogas, agujas, sangre, escopetas, Vietnam...
Pero la ausencia de ese humor adolescente que minimiza el asesinato y abusa del diálogo molón del que tanto gozan los emocionados, la convierte en una película no apta para niñatos cuyos vocablos más utilizados los fines de semana son “flipas”, “mola”, “acojonante” y “muy fuerte”.
Curiosidades.
En el reparto se encuentra Cuba Gooding Jr, y aunque parezca increíble, no dice en ningún momento “señor, sí, señor”.
La actriz que hace de mujer de Frank Lucas es Miss Puerto Rico; el casting es acertado, realista... pues la susodicha es un cayo malayo de la hostia.
Dar el papel de malo a un actor que siempre hizo de buenazo ya no es original.
Mafia italiana, judía, irlandesa, norteamericana, sudamericana, rusa, yugoslava, china, yakuza... y por fin, la mafia negra.
Escenas.
Ya puede dar gracias a Dios el señor Scott, porque si no llegan a ser Frank y su madre los primeros en salir de la iglesia, la escenita grandilocuente del filme se le habría ido al traste.
Muy buena la escena de la bronca matriarcal, con bofetón incluido, corta, directa y sin dramatismos excesivos. La mejor del filme.
Otra muy buena escena es la de Cuba y Denzel metaforizando Coca cola y Blue magic, y en la que ambos tienen su parte de razón.
Es el personaje de Cuba, seguramente, el menos aprovechado del filme, a parte de quedar sin finalizar, que yo recuerde.
Diálogos.
La ex-mujer del gordo seboso que devolvió un millón de dólares sin marcar, le acusa de lavar su conciencia mediante el ejercicio egoísta e hipócrita de comportarse como un policía impecable e incorruptible.
Algo nuevo en las reyertas cinematográficas “policía – ex-mujer”, desde luego.
Sorprende que en un film donde hay mafia y camellos negros no se abuse de la palabra “fuck”.
El final.
Hay que ingerir mucha grasa para tragar el tramo final de sonrisas y palmaditas en la espalda. La historia pedía a gritos que esta parte se omitiese y se hubiese evitado comenzado con un flash back: se abre el telón, y un abogado torpe e introvertido defiende al criminal más poderosos del momento. ¿Por qué?. Letras. Denzel quema a un tío. Letras. Etcétera.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Varias escenas recuerdan inevitablemente al Padrino, pero no lo crea, “amigo mío”, esto no es “El Padrino Negro”, ni el nuevo Padrino, ni el Godbrother, ni nada por el estilo. Eso no es más que la consecuencia del soborno que rige los tejemanejes del mundo informativo de prensa, radio y televisión.
Tenga en cuenta que cada vez que un jugador pequeñito despunta en Argentina, se le pone la etiqueta de “nuevo Maradona”, y luego son jugadores de lo más normalito, algunos, incluso, son unos paquetes de mucho cuidado. Sobre todo los que ficha el Atlético de Madrid.
Pero el tema no es este, sino el siguiente:
¿Quién es más guapo?
Sidney Poitier (déle al SI)
Denzel Washington (déle al NO)
Sines Crupulos 
|