Esta película, más allá de su escatología que no es más que un contraste con su música y su poesía, es una profunda reflexión sobre la vida, sobre el reescribir nuestra vida. Porque eso es lo que hace el protagonista, reescribe su vida e inventa a través de su imaginación, los sucesos de su vida por el cuál el está donde está, y es lo que es.
Hay un punto muy importante en la película, el amor. De ahí esas continuas referencias a "El Quijote", y esa música en español, que esta película no es más que una adaptación de "El Quijote", y esto lo demuestro: Leo y Alonso Quijano eligen la locura y el mantenimiento de su locura a través de su amor, llámese Bianca o Dulcinea. Los dos viven surrealistas aventuras...
La poesía en esta película está presente siempre, y es acentuada por esa música, esa preciosa música que nos introduce en la historia.
Hay un detalle que casi nadie entenderá. Este detalle es el personaje del domador de versos, que casi es inexplicable su actuación en la película pero que es vital. Él es quién deja en la casa de Leo el libro, y a partir de ese libro, Leo escribe, es decir, lo que Leo escribe no es más que lo que lee en el libro.
spoiler:
Otro pequeño detalle, es cómo es llamado Leo en cuanto enloquece. Su madre le llama Léolo, como forma de intentar salvar a su hijo de la locura, como hizo Sancho con Don Quijote, intentar revivir sus surrealistas aventuras para por medio del sueño, salvar a su caballero de la locura, y por lo tanto de la muerte. (Esto es complicado de comprender, en realidad, esto hace alusión a que Don Quijote no estaba loco, simplemente soñaba, y eso era lo que le salvaba de la locura, y la locura no es más que la muerte).
El amor es lo que lo mueve todo en la vida de Léolo, y cuando su amor muere, muere él. Los dos mueren (uno literalmente y otro figuradamente) porque ya no tienen a su amor.