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EN TODO TRATO CON LAS FUERZAS OSCURAS UNO SIEMPRE PIERDE
“Dale al diablo el dedo meñique y te tomará toda la mano. Quienes se vuelven criminales son aquellos que se han dejado engañar. No los condeno, trato únicamente de comprenderlos”. Estas son palabras de Fritz Lang, uno de los directores más especiales de Europa y un hombre de pensamientos claros y de horizontes muy definidos.
Traigo a colación estas palabras, porque hacen referencia a la pareja central de esta película Vicki y Carl Buckley. Suponemos, por sus propias palabras, que ella buscaba un hombre bueno para llevar una vida tranquila y por eso aceptó casarse con Carl, quien la supera bastante en años. Suponemos, que Carl se casó con Vicki porque la amaba, pero a él le pesó la juventud de ella y la sintió atractiva para muchos otros hombres. Y Carl siente que Vicki no es sincera, no lo ha comprobado, pero lo intuye claramente, y un día, es él mismo quien que la motiva a que interceda por él con John Owens, uno de los jefes del ferrocarril donde él trabaja, y de donde acaba de ser expulsado. Con esta “pequeña salida en falso”, se re-abre la puerta de la seducción interesada para ella y brotan los celos inevitables del hombre que ya se siente viejo ante su joven mujer... Y abierto el sendero – dando el dedo meñique – es cuando los empujones se brindan en tropel, para que el ser humano se hunda… o pruebe con carácter (como lo hace Jeff Warren, el mediador en esta sufrida historia), que cuando se da el dedo meñique es solamente el meñique.
Basada en la famosa novela de Émile Zola “La Bestia Humana” - primero trasladada al cine por Jean Renoir en 1938 -, Fritz Lang hace una versión muy personal de la novela consiguiendo que logremos mirar con consideración y respeto a aquellos seres humanos que, débiles en sus emociones, se desvían del camino. Por sucesivas que sean las salidas en falso de Carl y de Vicki, nosotros los sentimos muy cercanos y no conseguimos desear para ellos otro mal que el que ellos mismos se hacen.
Y aquí se asienta la coherencia del pensamiento de Lang con su trabajo cinematográfico, pues cuando se comprende no se juzga, y es esta, una invitación que deberíamos tomar, con el corazón abierto, todos los seres humanos.
Crawford, Grahame y Ford nos ofrecen personajes muy creíbles y muy cercanos al espejo dual de toda la humanidad. Y no debería ser otro el papel del cine sino el de reflejar la realidad para ayudarnos a comprenderla, pues todo arte nos fue dado para ayudar al perfeccionamiento de la vida… o de lo contrario no es arte, sino mera mercancía.
Título para Latinoamérica: “LA BESTIA HUMANA”
Luis Guillermo Cardona 
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