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Confesiones íntimas de un servidor
Recomiendo encarecidamente esta película a aquéllos que, por curiosidad, por descuido o por torpeza, hayan acabado leyendo esta humilde crítica. Pero con una insalvable condición: que sean espectadores de cine, no de basura.
A mí, que me gusta (me apasiona) el pitorreo, no me queda más remedio ahora que ponerme serio y quitarme el sombrero, y alabar el gusto, el oficio y la sensibilidad con que todo el equipo ha trabajado en esta cinta. A destacar, que no es poco, tres cosas: el acojonante trabajo de los actores (que conlleva, por supuesto, una alabanza implícita a la dirección de actores); la banda sonora de Luis Bacalov (El cartero y Pablo Neruda) y el texto, que es de una belleza y una precisión pasmosas. No hay una escena en que los diálogos te dejen indiferente.
Esto no es una historia de amor, es una historia de desamor, de las que duelen. Si todavía no lo has conocido, si no te han destrozado nunca el corazón, si no has sentido jamás algo parecido al desmayo al pensar en alguien... Entonces no pierdas el tiempo viendo esta película, porque te aburrirá y te sonará a chino.
La peli es de 10. El 9 es por la longitud; quizá se podría haber acortado un pelín.
Diego Deltell 
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