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El bueno de Woody
Os diré que de pequeño odiaba las películas de Woody Allen. Empezaba con una y enseguida pensaba: "Este tipo está enfermo". Ahora, sin embargo, todo me parece alocadamente normal, vaya, que el tiempo me ha hecho enfermar. Es verdad que Allen se repite tanto como sus títulos de crédito, pero es un tipo inteligente, y tanto sus guiones como la puesta en escena producen (casi) siempre buenos resultados. En esta ocasión la cosa va de un tipo que es un desastre (novedoso ¿eh?). Como Allen no actúa, quien hace de alter ego es Kenneth Branagh, que en esta ocasión no intenta transmitir al espectador que es el más guapo, el más listo y el mejor actor del mundo, lo cual se agradece, porque es un pretencioso insoportable (ver, por ejemplo, su horror Frankestein, con esa estética cutre de poster central del Pronto). Todos los secundarios están de lujo, aunque destaca, en la que yo creo que es una de sus mejores interpretaciones, Winona Ryder: fantástica y muy muuuuy sensual. Joe Mantegna, en su línea, acierta con el papel del hombre imposible. En definitiva, una peli de Woody Allen, ya sabéis a qué me refiero.
Emilio Cappa Segis 
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