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Cuando el humor y el terror se dan la mano
Si esta película no es ya de culto, poco le debe de faltar, porque es una de las comedias de terror más aceptables de la época, aunque lamentablemente eso no quiera decir que tenga que pasar del 6 en esta página, por lo que a mi respecta.
Así que, como núnca me han entusiasmado los zombies, voy a ser un poco cruel y no voy a dejar que el recuerdo de infancia se interponga en mi opinión, porque por otro lado a esta película tampoco le hace falta ya que aprueba por si sola, es más, recuerdo la sensación que me dio la primera vez que la vi y no ha variado mucho después de tantos años; "El regreso de los muertos vivientes" no es ninguna parodia, tiene elementos de terror propios del tema que trata, aunque vistos desde una perspectiva (y esto es lo que la diferencia del resto de secuelas) casi cómica, pero manteniendo cierto respeto por el género, como bien demuestran algunas de sus escenas.
Está claro; como en la silla de director no se siente alguién a quien de verdad le apasione esto del cine fantástico, no hay nada que hacer, es por ello por lo que la propuesta se hace interesante ya que del guión y la realización se encarga un individuo que ya se había estrenado antes, nada menos que como guionista de la primera y mejor entrega de Alien, el poco prolífico Dan O'Bannon, siendo él uno de los padres, si no el padre (con permiso de H.R. Giger), de la criatura. Se nota pasión y ganas de hacer, al menos, algo curioso; además, algunos chistes funcionan, cosa rara en estas producciones (como demostraría la continuación tres años después) y los efectos especiales están bastante conseguidos, así como la ambientación.
Poco que ver con su secuela, "La divertida noche de los zombis" (Ken Wiederhorn, 1988), que de divertida tenía bastante poco.
Jem 
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