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Excesos divertidos
Esta película de Álex de la Iglesia no es fácil de calificar, pues todo transcurre alocadamente, de forma vertiginosa, a veces incluso absurda o incomprensible, pero alcanza sobradamente su propósito de provocar la carcajada en el espectador, con numerosas escenas muy divertidas, como el descuartizamiento en el sótano de los maniquís rotos o la visita al tren del terror, combinadas con otras de baja calidad y plagadas de topicazos, si bien el resultado final es más que aceptable y la indudable comicidad de Guillermo Toledo y Mónica Cervera son explotadas al máximo, algo que no ocurre con numerosos personajes secundarios, totalmente desaprovechados salvo Luis Varela.
Conviven excentricidades, reflexiones más o menos sesudas sobre la belleza, envidias, ambiciones, traiciones, en el complejo y extenso mundo de unos grandes almacenes donde se suceden la mayor parte de los acontecimientos, y aunque resulta evidente que para este director resulta imposible ser gracioso, morboso, trascendente o surrealista durante todo el metraje, en verdad sale bien parado y consigue un resultado final entretenido y por momentos brillante.
The end.
Justo.
justopastor 
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