|
Nada más...
Si en el pasado Die Hard hizo furor, es porque la acción se cuenta al por mayor, y el personaje principal es tan simpático como violento e infantil. La trama, una vez más, es de lo más inocente y hasta podría ser ubicada como una sátira de sí misma, con una credibilidad cero, algo de humor y, por supuesto, balas y explosiones hasta en donde jamás se imaginaría.
John McClane sigue siendo lo que salva al film, y la dinámica de principio a fin es especial para fanáticos de la acción simple, sin grandes complicaciones de argumento ni guiones intrincados. Si la película se puede considerar "buena", es porque no busca falsamente ser inteligente o complicada, sino simplemente un compilados de disparos, chistes y muchísimos efectos especiales.
kerbero 
|